Las mil y una estrategias para resistir y sobrevivir
Investigadores del CONICET identificaron un gen que contribuye a la supervivencia y virulencia bacteriana y que podría constituir un potencial blanco terapéutico.
En la vida cotidiana, las personas están en permanente contacto con gran cantidad de bacterias. Una de ellas es Pseudomonas aeruginosa, ampliamente distribuida en la naturaleza. Se puede aislar de muestras de suelo, aguas puras y contaminadas, así como de plantas, animales y hasta de personas sanas.
Por sus características esta bacteria es de importancia a nivel biotecnológico, pero a su vez implica un importante problema de salud. Por ello, un grupo de científicos cordobeses liderado por Andrea Smania, investigadora Independiente del CONICET en el Centro de Investigaciones en Química Biológica de Córdoba (CIQUIBIC, CONICET-UNC), se dedica al estudio de los mecanismos adaptativos en este organismo, particularmente aquellos relacionados con el control de la tasa de mutación.
Ahora, en colaboración con un grupo de investigadores dirigidos por Néstor Carrillo del Instituto de Biología Molecular y Celular de Rosario (IBR, CONICET-UNR), dan un nuevo paso hacia el entendimiento de sus estrategias de supervivencia, lo que podría conducir a nuevas terapias para combatir enfermedades causadas por este agente infeccioso.
En un reciente estudio publicado en la revista PLOS Genetics, los científicos identificaron un gen en el genoma de Pseudomonas aeruginosa cuyo producto contribuye a la supervivencia y la virulencia de este microorganismo.
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