El paquete de medidas expuesto hoy por el gobernador Alberto Weretlineck, legitima los reclamos de los trabajadores estatales respecto de los megasueldos de la planta política, pero, llega a destiempo y se queda en el gesto demagógico, sino no encierra una verdadera política de redistribución de ingresos para el conjunto de los estatales.
La crisis económica que atraviesa a la provincia, requiere de mucho más que gestos y austeridades de menudeo, es necesario redefinir las partidas presupuestarias, para que desde el Estado se garantice la atención de las necesidades básicas del pueblo, y a sus trabajadores un salario digno. Evidentemente para quien durante años ha tenido ingresos suntuosos, hoy puede reducir en un 15% su salario, pero no tiene derecho a exigir que haga lo mismo aquel que solo cuenta con un ingreso mínimo para mantener a su familia, afectado por la incertidumbre actual frente al rumbo económico nacional.



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