El comité de prensa de los Premios Nobel destacó el esfuerzo realizado en Siria por la Organización para la Prohibición de las Armas Químicas (OPAQ) en el desmantelamiento de arsenales y reducción de armamento tras el ataque producido con armas químicas en la ciudad de Damasco, el pasado 21 de agosto, y por ello le otorgó el Premio Nobel de la Paz 2013.
Suárez, investigadora independiente del CONICET en el Instituto de Química de Rosario (IQUIR, CONICET-UNR), detalla la importancia y los aportes del trabajo de la organización.
¿Cuáles son los objetivos de la OPAQ y cuál es su rol en la organización?
La OPAC tiene su sede en La Haya, Holanda, y su objetivo es la aplicación de la Convención sobre las Armas Químicas, que entró en vigor en 1997. Esta Convención es un tratado internacional que prohíbe el desarrollo, la producción, el almacenamiento, la transferencia y el empleo de armas químicas y dispone su destrucción en un plazo determinado. Desde el 2009 formo parte del Consejo Consultivo Científico de la OPAQ que está integrado por 25 expertos internacionales y examina cuestiones sobre ciencia y tecnología. El cargo se renueva cada tres años y en 2012 volvieron a nombrarme para un nuevo mandato. Este año he sido elegida presidente del Consejo.
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