Usted, que rehusa dar su número de teléfono, participar en juegos online y dar sus datos a empresas, ¿qué datos confiaría a las redes sociales? ¿Le importa mucho su esfera privada? ¿Por qué confía entonces emails y datos personales a firmas que todo lo evalúan y quizás lo ceden también a otras empresas?
Los servicios en la nube son sumamente prácticos. Emails, contactos, agendas, fotos, películas y documentos: todo puede ser descargado a través del navegador o mediante el smartphone. Una sincronización entre dos computadoras se logra en segundos a través de la red. Pero la nube no es un lugar anónimo para guardar datos, sino el servidor de una empresa en Internet. Cuál de estas empresas merece confianza, es algo que merece ser investigado. Pero, en caso de duda, también se puede tener un servidor en la nube propio, que se puede administrar por mano propia.
Los servicios en la nube suelen ser gratuitos, quizás porque el contenido y el comportamiento de los usuarios puede ser analizado con el fin de producir publicidad dirigida individual. "Google escanea el contenido de los mensajes para poder dirigir publicidad a la medida", dice Marit Hansen, especialista alemana en protección de datos. "Hay que ser consciente de esto", advierte.
Además, gran parte de los proveedores de servicios en la nube son empresas norteamericanas. Estas compañías están obligadas a permitir que las autoridades de Estados Unidos tengan acceso a esos datos - sin importar que sus centros de computación se hallen en territorio alemán o europeo y el usuario sea cliente de una filial legalmente independiente de la empresa norteamericana, señala Hansen. Hay también algunos países de la Unión Europea con generosos permisos de acceso. Entre estos está Suecia, donde una ley permite el monitoreo del tráfico de datos a través de sus fronteras - incluyendo la facultad de pasar esos datos a otros países.
Es por ello que FoeBuD - asociación alemana de defensa de los derechos civiles y por la protección de datos - otorgó en 2011 a las empresas de servicios en la nube su Big Brother Award. Este "honor" ("Premio Hermano Mayor") es concedido a firmas y agencias estatales que no respeten la protección de datos. "En la opción entre una ventaja económica a corto plazo y un valor abstracto a largo plazo, como la esfera privada, sale perdiendo siempre el valor abstracto", decía la justificación del "premio".
Mientras la transmisión de datos entre el usuario y la nube va en general codificada, esto no ocurre siempre cuando el proveedor almacena y administra los datos. Porque la publicidad dirigida al consumidor sólo funciona con texto llano. Y los proveedores que almacenan datos codificados pueden descodificarlos de nuevo, y así lo hace Apple con iCloud, señala Hansen.
"Se trata aquí de saber en quién se puede confiar y conocer el respaldo jurídico del contrato en la nube", dice la especialista. "Analizando las condiciones generales de negocios se puede saber qué datos se puede sacar de ellos". Por ejemplo, hay proveedores que se reservan el derecho a eliminar datos por contener desnudez, obscenidad o herejía. Es importante saber de qué país procede el proveedor o su casa matriz.
Naturalmente, no todos los datos son sensibles o dignos de protección en la misma medida. Quien quiera usar proveedores financiados con publicidad o proveedores extranjeros, debe esparcir sus datos a través de diferentes servicios. Especialmente al almacenar datos online es aconsejable recurrir a la codificación, por ejemplo con programas gratuitos como Truecrypt o BoxCryptor, que pueden ser utilizados como disco duro virtual.
También se puede conquistar independencia informática en el campo del correo electrónico. Muchos proveedores ofrecen por poco dinero un servidor de correo con dirección de Internet propia. También soluciones para el Exchange Server de Microsoft proporcionan posibilidades adicionales de administración y sincronización de contactos y agendas. La descarga e instalación de tales servicios carece de complicaciones.
Pero el usuario puede también tomar los servicios en la nube en sus propias manos si contrata con el anfitrión un servidor virtual (VServer), servicio que actualmente se da a muy bajo precio - menos de 20 euros. Por su parte, tampoco nadie precisa desprenderse de sus datos si tiene en casa un viejo PC, un laptop en desuso o una buena memoria de red (NAS), que pueden ser transformados en un servidor al cual ganar acceso remoto permanente mediante un servicio DynDNS.
En el servidor se puede instalar OwnCloud, una amplia suite de programas en la nube. Este software gratuito permite sincronizar archivos, contactos y agendas entre varias computadoras, posibilitando la codificación de datos almacenados en el servidor. Esta suite tiene una configuración muy amable para el usuario: calendario, agenda, editor de textos, galería fotográfica y reproductor de música, que pueden ser descargados mediante cualquier navegador o software cliente. Apps para el sistema operativo Android y equipos iOS pueden salir en cualquier momento al mercado. En todo caso, quien administre su propio servidor no debe olvidar hacer regularmente copia de seguridad de sus datos y de su correo, aprovechando que muchos proveedores ofrecen también la posibilidad de hacer backup en la nube.