Están los que comen animales que fueron atropellados en la vía
pública; los que salen a juntar raíces a bosques y campos; los que
revisan la basura -no por necesidad- y los que respiran el vapor de una
olla. Son prácticas de EE.UU. y Europa que suman cada vez más adeptos en
Argentina.
Todo argentino ha escuchado decir alguna vez -o ha dicho- en voz
alta: “No hay nada como un buen asado”. Un día apareció en la familia
una prima vegetariana. La miraron raro y le preguntaron mil veces: ¿cómo
que no comés carne?
Con el tiempo se acostumbraron a que ella, en los asados
familiares, comía vegetales y nada de carne. Un día la prima trajo un
novio que no sólo no comía carne de ningún tipo sino que ni siquiera
probaba el queso Mar del Plata ni las papas fritas Pehuamar porque
tenían un derivado animal. El muchacho era vegano. ¿Es qué?, dijo el
abuelo criado a bifes a la plancha y pucheros de gallina.
Ahora ser vegetariano y vegano no sólo no es una rareza sino que ya
es una antigüedad. Hoy el snobismo alimentario traspasa las fronteras de
lo creíble y lo extraño puede ser alimentarse de animales atropellados
en las rutas, de raíces, de lo que se rescata de la basura (y no por
necesidad extrema) o del vapor que emana una olla con guiso o un plato
de fideos.
En INFOnews hacemos un repaso de esas raras nuevas
tendencias de alimentación que vienen importadas de EE.UU. y que acá ya
se están copiando.
Vale aclarar que están acompañadas de un discurso ecologista -en
muchos casos- pero que tienen más de snobismo que de amor al planeta.
COMER DE LA BASURA
Un informe sobre los que comen de la basura y cuentan su filosofía en Nueva York.
En Estados Unidos se los conoce como el movimiento “Dumpster Diving
Dinner”: no es más que revisar la basura para rescatar comida en ‘buen
estado’ y comerla. La justificación es que los restaurantes, las cadenas
de comidas rápidas y los supermercados derrochan toneladas de alimentos
que todavía son aptos para el consumo.
Tal vez algo de razón tengan pero ellos no lo hacen por necesidad si no
porque su ‘filosofía’ sostiene que hay que reducir el consumo de
recursos y aprovechar al máximo todo lo que la naturaleza da (en
especial los alimentos). Muchos son parte del movimiento freegan
(free+vegan): personas que rechazan el materialismo de la sociedad y
quieren cortar drásticamente su consumo de recursos.
RECOLECTORES
Se los conoce como “food foraging", comen lo que recolectan sin que haya sido sembrado por el hombre.
Sería la manera más argentina de llamarlos porque en EE.UU. (donde si
no) se los conoce como “food foraging”. Son los que buscan comida
silvestre para comer. Por ejemplo: ortigas, raíces, hongos, frutos
ignorados para el consumo (también puede ser algún insecto) que no ha
sido plantado sino que crece naturalmente sin ninguna participación del
ser humano.
Así que se reúnen en grupos y salen con su canastita a buscar alimentos a
bosques y campos acompañados por un guía que dice “esto si, esto no”.
La cuestión es que ya se avivaron y ahora existen tours en California y
Wisconsin (EE.UU.), los Pirineos españoles y la isla de Nevis, en el
Caribe, que salen con un chef que conoce el lugar y los posibles
alimentos y luego él les cocina lo que recogieron.
La filosofía en este caso es regresar a la relación primaria que tenía
el humano con la madre tierra. Dato: cuando fuimos a la escuela primaria
estudiamos varias tribus que eran recolectoras, o sea que no inventaron
nada nuevo.
ANIMALES ATROPELLADOS
Roadkill cuisine, toda una filosofía basada en recoger animales atropellados de la ruta y a la olla.
El término que suena más bonito es “roadkill cuisine”, que sería algo
así como el arte de cocinar bichos arrollados en el camino. Los que
adhieren a este movimiento no se encargan de correr una liebre con la
camioneta y pasarla por encima para luego bajar y tirarla en la caja
para hacerla al escabeche. La idea es juntar animales que han sido
atropellados por otros y yacen en las rutas o en una calle. Tampoco un
perro o un gato, pero si un ciervo, un reno, algunos tipos de aves que
pueden ir tranquilamente a la olla. No está prohibido y contribuye a
limpiar las rutas de animales muertos.
En el Reino Unido hay uno que se dice especialista en la materia llamado
Fergus Drennan y organiza cenas de roadkill que promociona desde su
página www.wildmanwildfood.com. Para no ser menos el australiano Les
Hall publicó un manual para descubrir especies muertas en las rutas y en
Canadá, la diseñadora de moda Amy Nugent recorre las rutas buscando
restos de osos, alces y puercoespines que usa en su línea de joyería
(www.roadquill.ca). Eso sí, los caranchos, los chimangos y las
comadrejas están que trinan contra este movimiento.
NI CARNE NI PLANTAS: AIRE, AGUA Y SOL
Nutrición autótrofa: aire, agua y sol, como las plantas.
Este no sólo es raro sino difícil de entender y explicar. ¿Cómo un ser
humano que tiene un organismo diseñado para la ingesta de distintos
tipos de alimentos va a nutrirse de energía solar y aire?
Se lo conoce como “nutrición autótrofa”: la realizan los vegetales que
necesitan la luz para fabricar su propio alimento ya que absorben la
energía solar para transformarla en energía química. Además necesitan
CO2 (Dióxido de Carbono), H2O (Agua) y energía solar. Aunque usted no lo
crea es un modo moderno de alimentación.
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