Durante la jura en el Congreso, abogó por transformar al Brasil en un país "de clase media sólida y emprendedora".
Brasilia (Télam) > La presidenta Dilma Rousseff asumió ayer el cargo como sucesora del presidente Luiz Inácio Lula da Silva y afirmó que “la lucha más obstinada” de su gobierno será la erradicación de la pobreza extrema y la mejora de la calidad de la educación, la salud y la seguridad.
En una jornada marcada por la lluvia que por momentos opacó las ceremonias de asunción y la emotividad por la despedida del presidente más popular de la historia del país, Rousseff trazó las líneas de su futuro gobierno en base a “preservar y ampliar” las conquistas alcanzadas en los últimos ocho años de gobierno.
En ese compromiso, se destacó la promesa de erradicar la miseria durante su mandato y transformar a Brasil en un país de “clase media sólida y emprendedora”, segmento social que por primera vez se convirtió en la mayor franja social (50,5 por ciento de la pirámide poblacional) durante el gobierno de Lula da Silva.
“Mi lucha más obstinada será por la erradicación de la pobreza extrema y por la creación de oportunidades para todos. No descansaré mientras haya brasileños sin alimentos sobre la mesa, familias desprotegidas en la calle y niños pobres abandonados a la propia suerte”, dijo Rousseff en su discurso en el Congreso.
Cuestión de género
La flamante presidenta prometió que su gobierno va a “honrar a las mujeres, proteger a los más frágiles y gobernar para todos”, en un reiterado énfasis en la lucha contra la miseria y las desigualdades sociales.
Junto a la lucha contra la pobreza, Dilma aseguró que también será prioridad en su gobierno “mejorar los servicios públicos de salud, educación y seguridad”. Acompañaron a la flamante mandataria su vicepresidente, Michel Temer, y el titular del Senado y ex presidente José Sarney, ambos del aliado Partido del Movimiento Democrático brasileño.
Bajo una intensa lluvia, Dilma encabezó el tradicional desfile por la explanada de los ministerios, que separan la Catedral de Brasilia con el Congreso, ante unas 30 mil personas.
En el Parlamento, la nueva gobernante también prometió impulsar una reforma política y un cambio en la legislación tributaria, al tiempo que aseguró que, en el campo económico, mantendrá como prioridad el énfasis en la responsabilidad fiscal y en la estabilidad monetaria.
La mandataria tuvo definiciones en el campo político al reiterar su llamamiento a la unión nacional al señalar su disposición a “tender la mano” a los partidos de la oposición y a todos los sectores y organizaciones de la sociedad.
En esa intención de disipar temores generados durante la campaña electoral, en particular a los referidos al apoyo a una supuesta legislación que limite la libertad de expresión, Rousseff aseguró que prefiere “el ruido de la prensa libre al silencio de las dictaduras”.
Relaciones vecinales
Rousseff también refrendó su voluntad de continuar el rumbo de la política externa adoptada por Lula y otorgar prioridad a las relaciones de Brasil “con nuestros vecinos sudamericanos”, dar “consistencia al desarrollo del Mercosur y de la Unasur” y reforzar los lazos con las naciones caribeñas y de los “hermanos africanos”.
Según Dilma, los brasileños deben “asociar su desarrollo económico, social y político a nuestro continente”, para “convertir nuestra región en una parte esencial del mundo multipolar que se anuncia”.
Uno de los momentos de emoción para Rousseff se produjo cuando, entre lágrimas, dijo que llega “sin arrepentimientos, tampoco resentimiento ni rencor” al recordar su pasado militante y dedicar su conquista a los muertos por la represión de la dictadura: “comparto con ellos esta conquista y les rindo mi homenaje”, dijo la mandataria de 63 años.
Las lágrimas volverían momentos después cuando subió la explanada del Palacio del Planalto, con una multitud a su espalda, para recibir de manos de su mentor político Lula da Silva la franja presidencial verde amarilla que cruzó sobre su pecho.
Ambos saludaron a la multitud tomados de la mano, tras lo cual el presidente más popular de Brasil saludó con lágrimas en los ojos a la gente que lo esperaba en la calle.
Dilma calificó a Lula como “el más grande líder popular que ha tenido este país” y destacó “tener el honor de su apoyo, el privilegio de su convivencia, haber aprendido de su inmensa sabiduría son cosas que una se guardará por toda la vida”.
Garantizan la continuidad del diálogo con Argentina
El canciller Héctor Timerman encabezó la delegación argentina en la asunción de Dilma Rousseff y destacó la amistad con Cristina.
Brasilia (Télam) > El canciller Héctor Timerman representó al gobierno argentino durante la asunción de la presidenta Dilma Rousseff, a quien le transmitió el saludo personal de Cristina Fernández de Kirchner.
Tras el acto oficial, Timerman dijo que Dilma "sabe de la amistad de Cristina con ella y pidió que sepa que no va a faltar oportunidad para que continuemos el diálogo".
Con respecto a una futura visita de Rousseff a la Argentina en su primera salida al exterior como presidenta, el canciller destacó que hablará del tema hoy en una reunión que mantendrá con su par brasileño, Antonio Patriota, pero afirmó que "es una posibilidad".
"La saludé a Dilma y por supuesto que ella comprendió las razones por la cuáles Cristina no vino y sabe el sentimiento de amistad de Cristina hacia ella", afirmó el ministro de Relaciones Exteriores argentino.
Respecto al mensaje de Rousseff a Cristina, Timerman sostuvo que Dilma "le mandaba muchos cariños y que comprendía perfectamente el duro el momento por el que atravesaba y que no va a faltar oportunidad de que continuemos un diálogo que ya hemos comenzado hace tiempo".
La Presidenta argentina no viajó a Brasilia para pasar Año Nuevo en Santa Cruz junto a su familia, en la primera festividad sin su esposo, Néstor Kirchner.
Al ser consultado sobre la nueva etapa que inicia en Brasil a partir de la asunción de Rousseff, el canciller opinó: "Creo que Dilma nos va a dar una gran alegría de que no va a hacer tan difícil la ausencia de (el presidente saliente) Lula".
Primera reunión
Timerman mantendrá hoy un encuentro con el flamante canciller Antonio Patriota, quien eligió a su par argentino para realizar su primera reunión bilateral al frente de Itamaraty.
Durante la reunión ambos diplomáticos hablarán sobre una posible cumbre presidencial entre Cristina y Dilma en Buenos Aires, lo que sería la primera actividad internacional de la flamante mandataria.
Asimismo, el jefe de la diplomacia argentina adelantó que con Patriota dialogará sobre "el desarrollo nuclear que queremos continuar trabajando juntos, el tema Mercosur y un asunto a resolver que es quién va a ser el secretario general de la Unasur. Hay temas que se venían trabajando con (ex canciller Celso) Amorim y van a continuar en la misma línea".
El ministro argentino relató que mantuvo "una charla muy interesante" con la secretaria de Estado de Estados Unidos, Hillary Clinton y con el presidente de Uruguay, José Mujica.
La lluvia no opacó el festejo popular
Miles de brasileños acompañaron la asunción de Dilma Rousseff frente a la explanada del Planalto.
Brasilia (Télam) > Miles de personas dieron ayer colorido a las ceremonias de investidura de Dilma Rousseff, aun en los momentos de intensa lluvia, y brindaron una emotiva despedida al ex mandatario Luiz Inácio Lula da Silva.
Los militantes, en su gran mayoría del Partido de los Trabajadores (PT), se congregaron desde temprano en la Explanada de los Ministerios, lugar de los festejos.
El desfile de Rousseff comenzó a la hora prevista y desde la Catedral de Brasilia avanzó frente a los edificios ministeriales y culminó en el Congreso, pero ese primer recorrido no pudo ser en el Rolls Roys descapotable debido a la persistente lluvia.
A mitad de camino, el auto debió desviarse al desatarse un diluvio con fuerte viento que provocó corridas entre los espectadores, y además forzó a la guardia presidencial montada Dragones de la Independencia a desviarse y recluirse en el Palacio de Itamaraty.
La lluvia paró momentos después, mientras Dilma daba en el Parlamento su primer discurso ya investida como presidenta, y el buen tiempo acompañó un segundo recorrido de la mandataria, esta vez sí a bordo del vehículo abierto que la llevaría hasta la explanada del Palacio del Planalto, sede del Ejecutivo.
Además de centenares de banderas rojas del PT, había decenas verde-amarillas del movimiento Patria Libre, del Partido Comunista Brasileño, del movimiento gay, de los indígenas y del Movimiento Unidad Negra.
Los miles de manifestantes escucharon el segundo discurso de la presidenta, pero esta vez en una terraza del Planalto, desde la Plaza de los Tres Poderes situada enfrente.
Tras ello, el ya ex presidente Lula bajó por la rampa del Planalto del brazo de Rousseff y de su esposa, Marisa, ante una ovación de los manifestantes, a quienes él saludó con abrazos, besos o un apretón de manos.
Importantes figuras políticas en la jura
Brasilia (DPA) > La secretaria de Estado norteamericana, Hillary Clinton, y el presidente de Venezuela, Hugo Chávez, fueron las autoridades extranjeras que más atención recibieron de la flamante presidenta Dilma Rousseff durante la asunción, pero no fueron las únicas.
Rousseff también dedicó atención y abrazos a otros dos gobernantes sudamericanos, los presidentes de Uruguay, José "Pepe" Mujica, y de Paraguay, Fernando Lugo. El presidente chileno Sebastián Piñera también fue de la partida. Las ausencias más notables fueron las de Evo Morales (Bolivia) y Cristina Fernández de Kirchner.
Para los festejos se dieron cita 80 autoridades extranjeras, de las cuales más de una veintena eran jefes de Estado o de Gobierno.
Emotiva despedida de Lula tras ocho años de gestión
Dilma Rousseff elogió a su predecesor y lo calificó como "el más grande líder popular que tuvo Brasil".
Brasilia (DPA) > La flamante presidenta de Brasil protagonizó una emotiva despedida a su antecesor y padrino político, Luiz Inácio Lula da Silva, a quien calificó de “el más grande líder popular que ha tenido este país”.
“Tener el honor de su apoyo, el privilegio de su convivencia, haber aprendido de su inmensa sabiduría son cosas que una se guardará por toda la vida”, dijo Dilma Rousseff, en su segundo discurso a la Nación tras asumir el gobierno, pronunciado desde el “parlatorio” a la multitud concentrada delante del palacio presidencial del Planalto, tras recibir de las manos de Lula la banda presidencial.
Rousseff dijo que se siente “muy conmovida por el fin de mandato del más grande líder popular que ha tenido este país”, a quien apuntó como ejemplo de “gobernante justo y líder apasionado por su gente”.
No obstante que Lula “estará con nosotros” durante su gobierno: “Sé que la distancia de un cargo nada significa para un hombre de tanta grandeza y generosidad”.
Llanto por el final
El ex presidente tras entregar la banda presidencial rompió el protocolo, descendió la rampa del palacio presidencial del Planalto y se acercó a saludar a algunos de los miles de simpatizantes congregados en el lugar.
En cuanto Lula se aproximó a los presentes, que lo esperaban del otro lado de una valla, desde el escenario de los animadores comenzaron a entonar la canción de campaña con la que Lula llegó a la presidencia: “Lula-lá, brilla una estrella, llega la esperanza”, secundados por el público.
Algunos de los concurrentes, especialmente las mujeres, lloraron al acercársele el ex presidente que deja el gobierno tras ocho años de mandato y una popularidad del 87 por ciento.
Tras saludar a la gente, Lula se trasladó a San Pablo para visitar a su ex vicepresidente José Alencar, quien se encuentra hospitalizado. Tras el encuentro, se dirigió a su casa en San Bernardo do Campo, del cordón industrial de San Pablo en donde inició su carrera sindical y política y donde tendrá su futura residencia.
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