SAN CARLOS DE BARILOCHE (AB).- Un adolescente, de 16 años fue baleado ayer a la madrugada en plena vía pública, en la zona alta del barrio Lera de Bariloche. La víctima murió cinco horas después en el Hospital Zonal, pese a los esfuerzos realizados por los médicos de guardia para revertir su gravísimo estado.
El hecho de sangre ocurrió cerca de las 2:30 en inmediaciones de la escuela primaria 295, conocida por todos en la zona como la "de techo verde".
El menor de edad se encontraba junto a familiares y amigos en la calle, al parecer celebrando la llegada del Año Nuevo, cuando un conocido que viviría en el mismo barrio le disparó desde un vehículo que pasó deliberadamente por el lugar y luego se dio a la fuga.
Los acompañantes del infortunado adolescente -cuyo nombre se mantuvo en reserva por todas las fuentes consultadas- lo trasladaron de inmediato al Hospital Zonal, donde ingresó con heridas de gravedad y fue intervenido quirúrgicamente, pero falleció pasadas las 7 de la mañana.
Entre las hipótesis que investiga la policía se consideraba la posibilidad de un "ajuste de cuentas", dado que la víctima tenía algunos ingresos registrados en sede policial por hechos menores. Sin embargo, tampoco se desechaba la posibilidad de que la agresión estuviera dirigida a otra persona y hubiera impactado en el menor por error. En cambio, se descartó de plano la intención de robo como motivación.
Las autoridades policiales informaron a "Río Negro" que el vehículo desde el cual se efectuaron los disparos apareció a media mañana de ayer abandonado en un descampado, aunque no pudieron precisar la procedencia del rodado.
En el lugar donde ocurrió el crimen la mayoría de las personas que permanecían en la calle pasado el mediodía de ayer exhibían un semblante sombrío y tanto los vecinos como los amigos de la víctima se negaron a dialogar con "Río Negro" y mantuvieron un hermético silencio mientras abrazaban al hermano del infortunado adolescente.
Durante toda la jornada la policía asistió a la justicia en la búsqueda de los posibles testigos, en muchos casos renuentes a colaborar con la investigación, para tratar de confirmar alguna de las hipótesis y avanzar con los allanamientos.
Al parecer los acompañantes de la víctima habrían reconocido al agresor pero hasta avanzada la tarde no lo habían detenido aún.
La investigación quedó a cargo del juez Ricardo Calcagno y del fiscal de turno, Eduardo Fernández. Al ser consultado, este último no aportó información y sólo dijo que "estamos investigando".
El hecho de sangre ocurrió cerca de las 2:30 en inmediaciones de la escuela primaria 295, conocida por todos en la zona como la "de techo verde".
El menor de edad se encontraba junto a familiares y amigos en la calle, al parecer celebrando la llegada del Año Nuevo, cuando un conocido que viviría en el mismo barrio le disparó desde un vehículo que pasó deliberadamente por el lugar y luego se dio a la fuga.
Los acompañantes del infortunado adolescente -cuyo nombre se mantuvo en reserva por todas las fuentes consultadas- lo trasladaron de inmediato al Hospital Zonal, donde ingresó con heridas de gravedad y fue intervenido quirúrgicamente, pero falleció pasadas las 7 de la mañana.
Entre las hipótesis que investiga la policía se consideraba la posibilidad de un "ajuste de cuentas", dado que la víctima tenía algunos ingresos registrados en sede policial por hechos menores. Sin embargo, tampoco se desechaba la posibilidad de que la agresión estuviera dirigida a otra persona y hubiera impactado en el menor por error. En cambio, se descartó de plano la intención de robo como motivación.
Las autoridades policiales informaron a "Río Negro" que el vehículo desde el cual se efectuaron los disparos apareció a media mañana de ayer abandonado en un descampado, aunque no pudieron precisar la procedencia del rodado.
En el lugar donde ocurrió el crimen la mayoría de las personas que permanecían en la calle pasado el mediodía de ayer exhibían un semblante sombrío y tanto los vecinos como los amigos de la víctima se negaron a dialogar con "Río Negro" y mantuvieron un hermético silencio mientras abrazaban al hermano del infortunado adolescente.
Durante toda la jornada la policía asistió a la justicia en la búsqueda de los posibles testigos, en muchos casos renuentes a colaborar con la investigación, para tratar de confirmar alguna de las hipótesis y avanzar con los allanamientos.
Al parecer los acompañantes de la víctima habrían reconocido al agresor pero hasta avanzada la tarde no lo habían detenido aún.
La investigación quedó a cargo del juez Ricardo Calcagno y del fiscal de turno, Eduardo Fernández. Al ser consultado, este último no aportó información y sólo dijo que "estamos investigando".
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