SAN MARTÍN DE LOS ANDES (ASM).- El cadáver de una mujer, desfigurado y en avanzado estado de descomposición, fue hallado ayer en un pedrero que cae a pique sobre la margen sureste del lago Lácar, a unos 2.000 metros del muelle de la Costanera. Se presume que podría ser una vecina que desapareció el 19 de noviembre, presuntamente luego de un altercado en su vivienda.
Si bien no hay aún confirmación oficial sobre la identidad, la primera hipótesis de los investigadores indica que podría tratarse de Isolina Soto (72), cuya búsqueda está ligada con la presunción de un hecho que habría tenido trazas de violencia. De hecho, semanas atrás la justicia ordenó allanar el departamento de Soto, ubicado en el complejo Gobernadores Neuquinos.
Si bien en aquel momento se informó que el operativo era sólo parte de la búsqueda, también trascendió que algunos vecinos habrían escuchado ruidos sospechosos en el interior del inmueble antes de la desaparición.
La Prefectura, primero, y la policía después, retiraron el cuerpo, y anoche se esperaba la orden del juez para disponer la autopsia. El cadáver sería llevado a Neuquén capital con ese fin. El hallazgo se produjo alrededor de las 17, cuando un circunstancial paseante –menor de edad– vio un bulto extraño en la orilla del lago, sobre las piedras de la costa abrupta y acantilada. A unos 25 metros por arriba de ese sitio pasa la Ruta 234, en el inicio del llamado "Camino de los Siete Lagos". El cuerpo no era visible desde esa altura, pero el joven que lo halló iba caminando entre las piedras, una práctica riesgosa pero frecuente en la zona.
El joven dio aviso a Prefectura, que a su vez alertó a los fiscales de la Cuarta Circunscripción. Poco después arribaron al lugar los fiscales Manuel González (a cargo de la causa), Ignacio Oyuela y Fernando Rubio, al igual que la Policía local y un equipo de Criminalística.
Debido a la dificultad de acceso por vía terrestre, el jefe del destacamento local de Prefectura, Javier Simonich, ordenó la intervención del guardacosta Huala, que transportó a los fiscales y peritos. En un bote llevaron el cadáver hasta una rampa y desde allí, el cuerpo fue trasladado en un vehículo policial hasta la morgue.
El cuerpo estaba en avanzado estado de descomposición y con el rostro desfigurado. Ese último dato llamó en particular la atención de los pesquisas, ya que otras partes del cuerpo sí estaban reconocibles. En cambio, el rostro estaba ausente desde la frente hasta el maxilar, con el tejido óseo expuesto. Las prendas eran las de una mujer y, entre ellas, aún tenía colocado el corpiño. La talla era compatible con la de Soto, aunque las presunciones recién podrán ser confirmadas o desechadas una vez que avancen las distintas pericias.