El terremoto que provocó WikiLeaks golpeó por tercer día consecutivo al gobierno nacional, esta vez a través de las durísimas críticas que en su momento Sergio Massa, meses después de dejar el gobierno, vertió sobre Néstor Kirchner ante representantes norteamericanos.
También se conocieron informes en los que Alberto Fernández, también jefe de ministros, criticaba a la pareja presidencial, pero en un tono más mesurado.
Pero no sólo el oficialismo gobernante fue azotado por los cables revelados por el sitio especializado de Julian Assange. La propia embajadora de EE. UU., Vilma Martínez, firmó un informe en el que se cuestionan actitudes de Mauricio Macri. (Ver aparte)
Néstor Kirchner es un "psicópata", un "monstruo" cuya "aproximación matona" a la política refleja su sentido de inferioridad, se despachó Massa en una reunión en la casa de un amigo, relajado e ignorando los pedidos de su esposa, Malena Galmarini, para que no siguiera hablando.
Luego de decirle a su mujer que le dejara de hacer muecas, el actual intendente de Tigre continuó con su exposición, en la que habría comentado que tuvo que lidiar con una presidenta "sometida" a su marido, que "trabajaría mucho mejor sin Néstor que con él".
Massa dijo además que consideraba que los Kirchner no tenían ni la menor oportunidad de ganar las elecciones presidenciales de 2011.
El cable remitido por la embajadora de EE. UU. señala que el ex funcionario descartó cualquier posibilidad de que Argentina se deslice por un camino parecido al de Venezuela. "Cree que, con todos sus problemas, Argentina no es Venezuela. Su sociedad es demasiado educada, tiene una amplia clase media y su economía es mucho más compleja que el monocultivo petrolero de Caracas. Argentina, explicó, no permitirá a los Kirchner consolidar su poder con mayor gobierno autocrático".
Por su parte, Alberto Fernández, también jefe de gabinete entre mayo de 2003 y julio de 2008, aparece mucho más mesurado. "Afirma que Néstor Kirchner tiene mejor reputación de competencia que su esposa, pero que no podrá ganar las elecciones de 2011", asegura un telegrama de la embajada norteamericana en Buenos Aires.
Fernández predijo que el ex presidente no puede esperar más de un 20% de los votos en una primera ronda y que esos votos son "fundamentalistas", que reflejan afinidad ideológica con las variadas maquinarias políticas fieles al proyecto Kirchner.
El ex jefe de gabinete habría expresado su temor a que "CFK gobierne progresivamente más desde la izquierda, que es el único sector que les permanece fiel", pero que esa estrategia será finalmente fallida porque "la izquierda por sí misma no es capaz de llevar a nadie a la presidencia en este país", explica el despacho enviado a Washington.
Tras la derrota de 2009, los cables desde Buenos Aires informan que recrudecen los interrogantes sobre "si Cristina llegará al final de su mandato". La Embajada envía a Washington la opinión de Mario Blejer, que sonaba para conducir el Banco Central. Blejer cree que Kirchner fue el responsable de la crisis con el campo: "Néstor no sabe nada de economía. Para peor, cree que sabe y no escucha a nadie".
También se conocieron informes en los que Alberto Fernández, también jefe de ministros, criticaba a la pareja presidencial, pero en un tono más mesurado.
Pero no sólo el oficialismo gobernante fue azotado por los cables revelados por el sitio especializado de Julian Assange. La propia embajadora de EE. UU., Vilma Martínez, firmó un informe en el que se cuestionan actitudes de Mauricio Macri. (Ver aparte)
Néstor Kirchner es un "psicópata", un "monstruo" cuya "aproximación matona" a la política refleja su sentido de inferioridad, se despachó Massa en una reunión en la casa de un amigo, relajado e ignorando los pedidos de su esposa, Malena Galmarini, para que no siguiera hablando.
Luego de decirle a su mujer que le dejara de hacer muecas, el actual intendente de Tigre continuó con su exposición, en la que habría comentado que tuvo que lidiar con una presidenta "sometida" a su marido, que "trabajaría mucho mejor sin Néstor que con él".
Massa dijo además que consideraba que los Kirchner no tenían ni la menor oportunidad de ganar las elecciones presidenciales de 2011.
El cable remitido por la embajadora de EE. UU. señala que el ex funcionario descartó cualquier posibilidad de que Argentina se deslice por un camino parecido al de Venezuela. "Cree que, con todos sus problemas, Argentina no es Venezuela. Su sociedad es demasiado educada, tiene una amplia clase media y su economía es mucho más compleja que el monocultivo petrolero de Caracas. Argentina, explicó, no permitirá a los Kirchner consolidar su poder con mayor gobierno autocrático".
Por su parte, Alberto Fernández, también jefe de gabinete entre mayo de 2003 y julio de 2008, aparece mucho más mesurado. "Afirma que Néstor Kirchner tiene mejor reputación de competencia que su esposa, pero que no podrá ganar las elecciones de 2011", asegura un telegrama de la embajada norteamericana en Buenos Aires.
Fernández predijo que el ex presidente no puede esperar más de un 20% de los votos en una primera ronda y que esos votos son "fundamentalistas", que reflejan afinidad ideológica con las variadas maquinarias políticas fieles al proyecto Kirchner.
El ex jefe de gabinete habría expresado su temor a que "CFK gobierne progresivamente más desde la izquierda, que es el único sector que les permanece fiel", pero que esa estrategia será finalmente fallida porque "la izquierda por sí misma no es capaz de llevar a nadie a la presidencia en este país", explica el despacho enviado a Washington.
Tras la derrota de 2009, los cables desde Buenos Aires informan que recrudecen los interrogantes sobre "si Cristina llegará al final de su mandato". La Embajada envía a Washington la opinión de Mario Blejer, que sonaba para conducir el Banco Central. Blejer cree que Kirchner fue el responsable de la crisis con el campo: "Néstor no sabe nada de economía. Para peor, cree que sabe y no escucha a nadie".
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